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Pies de Gatos

Empezando por el dilema que supone muchas veces dar con unos gatos que se adapten bien a la peculiar forma de nuestros pies, elegir el número correcto, el calvario que pasamos hasta que conseguimos domarlos un poco, amoldarlos a nuestro gusto y sacarles la escama perfecta…como para no preocuparnos de cuidarlos después de cada día de escalada y que nos duren dos días para, VUELTA A EMPEZAR!

Pero parece que una vez lo hemos conseguido, se nos olvida lo que han sufrido nuestros pies, nuestro bolsillo y tan solo nos dedicamos a disfrutar de lo bueno, así que vamos a recordarte algunos consejos básicos para alargar la vida de tus pies de gato.

Lo ideal sería que dispusiéramos de dos pares de gatos, unos más viejos para realizar las vía de calentamiento y las más fáciles, y otros más adecuados para las vías más exigentes.

Cuidados durante la escalada:

Se supone que los has limpiado antes de guardarlos la última vez, pero puede darse el caso de que se ensucien mucho entre una vía y otra justo cuando vas a afrontar una vía exigente.

Evita andar con ellos y pisar tierra, arenilla y polvo ya que atoran los diminutos poros de la suela.

Puedes pasarle un cepillo metálico fino a la suela y después pasarle un trapito con agua o alcohol y secarla. Aumentarás su adherencia!!!! También se pueden lijar para que agarren más pero aumenta su desgaste.

No pongas magnesio en la suela, no aumentará el agarre. De hecho, mantenla lo más limpia posible sobre todo justo antes de empezar a escalar.

 

Cuidados después de escalar:

Los cuidados una vez que hemos finalizado la actividad son parecidos a los anteriores aunque haciendo más hincapié en eliminar los restos de polvo, junto con algunos más para mantener la forma y estado óptimo de conservación.

Dejaremos que los gatos se sequen al aire libre después de ser utilizados, y nunca los meteremos directamente en la mochila o los guardaremos en algún lugar cerrado.

Como hemos apuntado en el apartado anterior, utilizaremos un trapo húmedo y frotaremos sobre las zonas sucias con agua, a continuación no estaría de más frotar con otro trapo limpio humedecido ligeramente con alcohol (común).

Si con esto no han quedado del todo limpios, podemos darle con el cepillo de alambres fino, así nos quedarían totalmente impecables.

Guárdalos con papel de periódico en su interior para que no se deformen (además absorverá la humedad desprendida por tus pies), sobre todo si no los vas a usar en un cierto periodo de tiempo.

Evita guardarlos y que queden apretados por el resto de material en la mochila para evitar también que se deformen.

Recuerda no ponerlos en lugares donde las temperaturas sean muy elevadas, como aquellos lugares que hagan efecto invernadero (dentro de un coche expuesto al sol, junto a un radiador, etc..).

Si llevas largo tiempo sin utilizar tus pies de gato, soluciona las brillanteces que restan adherencia frotándolos de nuevo con el cepillo de alambres finos o la lija, volverán a adquirir la adherencia de cuando eran nuevos.

Y para terminar, la suela debe de ser cambiada antes de que esté totalmente desgastada para evitar que se dañe la banda de la puntera. Para cambiar las suelas es importante llevarlas a una persona especializada.

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