EL DOLOR

EL DOLOR

Dos de cada tres personas de nuestro país, mayores de 65 años, padecen dolores crónicos. El dolor, la quimera de la existencia humana desde el origen de los tiempos. Para Hipócrates, padre de la medicina, lo más importante era suprimir al paciente del dolor, y después proceder a la curación de su mal, como consta en el Juramento que él mismo redactó, y que se ha mantenido como la Biblia de los médicos hasta nuestros días.

LAS RAICES DEL DOLOR

La concepción médica tradicional define este término como una sensación desagradable, provocada por un estímulo nocivo, un daño físico; sin embargo, actualmente se ha demostrado que este fenómeno es mucho más complejo, porque ante un mismo problema físico, las personas experimentamos de formas muy distintas el dolor.

CLASIFICACIÓN DE DOLORES

Dolor agudo. Aquel causado por estímulos nocivos desencadenadospor heridas o enfermedades de la piel, estructuras somáticas profundas o vísceras. También puede deberse a una función anormalde músculos o vísceras que no necesariamente produce daño tisular efectivo, aun cuando su prolongación podría hacerlo. Si bien los factores psicológicos tienen una importantísima influencia en la manera en que se experimenta el dolor agudo, con raras excepciones éste no obedece a causas psicopatológicas o ambientales. Esto contrasta con el dolor crónico, en el que estos factores juegan un papel principal. El dolor agudo asociado a una enfermedad previene al individuo de que algo anda mal. En algunos casos, el dolor limita la actividad, previniendo un daño mayor o ayudando a la curación. Sin embargo, el dolor agudo persistente e intenso puede ser deletéreo en sí mismo, con efectos potencialmente dañinos que se manifiestan con una respuesta neuroendocrina generalizada y a nivel de diversos sistemas.

Dolor crónico. La persistencia del estímulo, de la enfermedad, o de ciertas condiciones fisiopatológicas, puede conducir al establecimiento de un dolor crónico. Bonica lo define como aquel dolor que persiste por más de un mes después del curso habitual de una enfermedad aguda o del tiempo razonable para que sane una herida, o aquel asociado a un proceso patológico crónico que causa dolor continuo o recurrente. El dolor crónico tiene efectos fisiológicos, psicológicos y conductuales sobre el paciente y su familia, además de un costo social enorme. Podría decirse que mientras el dolor agudo es un síntoma de una enfermedad o traumatismo, el dolor crónico constituye una enfermedad en sí mismo. La mayoría de los pacientes con dolor crónico no manifiestan las respuestas autonómicas y el patrón neuroendocrino característicosdel dolor agudo, a menos que existan exacerbaciones. Cuando el dolor es continuo o casi continuo, la respuesta se extingue, apareciendo diversos cambios, muchos de ellos desencadenados por la inactividad que se observa frecuentemente en los pacientes con dolor crónico. Hay pérdida de masa y de coordinación musculares, osteoporosis, fibrosis y rigidez articular. La menor fuerza muscular puede llevar a una alteración respiratoria restrictiva. Hay un aumento de la frecuencia cardíaca basal y una disminución de la reserva cardíaca. En el sistema digestivo se observa una disminución de motilidad y secreción, constipación y desnutrición. Con frecuencia se observa retención urinaria e infección. También suele haber depresión, confusión, alteraciones del sueño y disfunción sexual. La respuesta inmunitaria está alterada por el estrés y la desnutrición. Estas consecuencias físicas y psicológicas, frecuentemente devastadoras, pueden observarse en prácticamente todos los pacientes con dolor crónico. Es obvio entonces que no se puede hablar de dolor crónico benigno, en contra posición al dolor asociado a cáncer, sino que es preferible referirse a dolor crónico no oncológico y dolor crónico oncológico. El dolor puede ser primariamente somático, neuropático y/o psicogénico:

Dolor somático es aquel que aparece cuando un estímulo potencialmente dañino para la integridad física excita los receptores nociceptivos. Estrictamente, debiera incluir el dolor originado en cualquier parte del cuerpo que no sean nervios o sistema nervioso central; sin embargo, frecuentemente se habla de dolor somático propiamente tal cuando los receptores están en la piel, msculos o articulaciones, y de dolor visceral cuando los receptores activados por el estímulo están en una víscera. El dolor somático es habitualmente bien localizado y el paciente no tiene grandes dificultades en describirlo. El dolor visceral, encambio, es frecuentemente menos localizado y puede ser referido aun área cutánea que tiene la misma inervación. Por ejemplo, el estímulo de receptores en el miocardio activa aferentes viscerales que terminan en los cuatro primeros segmentos medulares torácicos; esta información converge sobre la misma neurona que recibe los estímulos cutáneos, por lo que el dolor es referido muchas veces al hombro y brazo izquierdos. La activación crónica de estos elementos puede evocar dolor referido, efectos simpáticos locales, contracciones musculares segmentarias y cambios posturales.

Dolor neuropático es el que resulta de lesiones o alteraciones crónicas en vías nerviosas periféricas o centrales. Puede desarrollarse y persistir en ausencia de un estímulo nocivo evidente. El paciente frecuentemente usa términos poco usuales para describirlo, por ser una experiencia nueva. Los síntomas pueden ser focales o más generalizados. Característicamente, el síntoma se presenta como una sensación basal dolorosa o quemante (disestesia), con hiperalgesia (respuesta exagerada) o percepción de un estímulo cualquiera como doloroso (alodinia). Estos términos se agrupan en el de hiperpatía y son característicos de una hipersensibilidad alterada.

Dolor psicogénico ocurre cuando el paciente describe problemas psicológicos como ansiedad o depresión en términos de daño tisular, verbalmente o a través de su comportamiento. Si bien el daño puede o pudo existir, el problema central es la amplificación y distorsión de esos impulsos periféricos por el estado psicológico.

¿ QUÉ HACER?.

Su mente juega un papel importante en la forma en que usted siente el dolor y responde a la enfermedad. Algunas personas con artritis pueden sentirse desvalidas y deprimidas. Junto con estos sentimientos disminuye la actividad, baja la autoestima y aumenta el dolor. Utilice los siguientes consejos para crear una sensación de control personal por medio de la adaptación de sus pensamientos y acciones.

Mantenga una actitud positiva. La artritis quizá limite algunas de las cosas que puede hacer, pero no tiene por qué controlar su vida. Una manera de reducir su dolor es centrar su vida en torno al bienestar y no en torno al dolor o a la enfermedad. Esto implica:

  • mantener pensamientos positivos,
  • tener sentido del humor,
  • comer una dieta balanceada,
  • hacer ejercicio habitualmente,
  • rodearse de personas positivas,
  • disfrutar de actividades con sus amigos y familia.

 También implica seguir su plan terapéutico, tomar los medicamentos adecuadamente y practicar relajación.

No se centre en el dolor. ¿Con qué frecuencia piensa en su dolor? El tiempo que dedica a pensar en el dolor está directamente relacionado a la incomodidad que siente. Las personas que están inmersas en su dolor tienden a sentirlo con más intensidad que aquellas que no lo están. Una manera de alejar su mente del dolor es centrarse en alguna otra cosa.

Todos tenemos la capacidad de distraernos del dolor. Cuanto más se ocupe en algo externo a su cuerpo, como por ejemplo un pasatiempo u otra actividad, menos pendiente estará de su molestia física. Si no puede evitar pensar en el dolor, trate de pensar en él de una manera distinta. Por ejemplo, si su dolor empeora después de permanecer sentado por un tiempo, tal vez su cuerpo esté indicándole que se levante y se mueva.

Mantenga una autoestima positiva. Lo que nos decimos a nosotros mismos a menudo determina lo que hacemos y la forma en que enfrentamos la vida. Por ejemplo, usted puede volver a su casa del trabajo y pensar, “No tengo ganas de hacer ejercicio hoy. Hace mal tiempo y no tengo a nadie con quien caminar, y además, ya hice ejercicio dos veces esta semana”. O quizás, enfoque la situación desde una perspectiva diferente y piense, “Hoy no tengo ganas de hacer ejercicio, pero sé que después me voy a sentir mejor y me será más fácil dormir”.

Estos ejemplos ilustran el aspecto del discurso positivo consigo mismo y cada uno puede afectar el modo en que percibe el dolor. Los mensajes negativos pueden conducirle a sentir más dolor, mientras que los mensajes positivos le pueden ayudar a distraerse.

Cambiar un autodiscurso negativo por uno positivo puede ser todo un desafío. Para lograr este cambio, siga estos tres pasos:

1. Enumere las afirmaciones negativas de su autoestima.
2. Cambie cada afirmación negativa por una positiva. Por ejemplo, “Estoy cansado y no tengo ganas de ir al grupo de apoyo, pero si no voy me puedo perder algunos buenos consejos como los que aprendí el mes pasado. Siempre puedo salirme de la reunión un poquito antes.”
3. Practique la autoestima positiva. Al principio le puede parecer complicado, pero rápidamente descubrirá que le puede servir de gran ayuda.

Cambie sus hábitos de dolor. Es fácil caer en el hábito de tomar más medicación o de mantener comportamientos insalubres, tales como beber alcohol, para escapar del dolor. Si responde “sí” a cualquiera de las preguntas de abajo, debería considerar nuevas maneras de controlar su dolor.

*¿Termina los frascos de medicamentos más rápidamente de lo habitual?
*¿Pasa mucho tiempo en cama, aparte del tiempo regular para dormir?
*¿Bebe alcohol para aliviar su dolor?
*¿Habla sobre el dolor o la artritis durante gran parte del tiempo?

El cambio de hábitos para controlar el dolor le ayudará a sentirse mejor. Un modo de realizar este cambio es haciendo algo positivo que sustituya al hábito antiguo. Refuerce su cambio de conducta gratificándose cada vez que haga algo positivo; quizás pasando un tiempo extra en alguna actividad relajante o tomándose 10 minutos adicionales para leer el diario por la mañana. Hable de estos hábitos con su médico, enfermera o profesional de la salud especializado en el control del dolor. Pida información sobre alternativas para controlar su dolor.

 

 

 

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Publicado el 24 enero, 2015 en CURIOSIDADES, Salud y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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